La misma casa y el mismo calor pueden costarte el cuádruple según con qué lo produzcas. Aquí comparamos bomba de calor, gas, gasóleo, butano, pellets y radiadores eléctricos con tus precios, no con precios inventados.
Lo preseleccionamos según el idioma de tu navegador, que es una pista y no tu ubicación. Si no acierta, cámbialo.
Si calientas con gas, tu factura ya viene en kWh: suma los meses de frío y réstale lo que gastas en un mes de verano, que es agua caliente y cocina. Con gasóleo, multiplica los litros por 9,98. Con pellets, los kilos por 5,23. La cifra que viene puesta es solo un punto de partida: el consumo real depende tanto del aislamiento y de la zona que no hay media que valga.
Los de luz y gas están en tu factura, en el apartado de término de energía o consumo. Ponlos con impuestos incluidos para que la comparación sea justa. Ninguno de estos precios está escrito dentro de la herramienta: cambian cada semana.
Desde enero de 2023 las etiquetas estadounidenses usan HSPF2. El mínimo legal para bombas de calor partidas es 7,5 HSPF2, equivalente a unos 8,8 en la escala HSPF anterior. Se convierte dividiendo entre 3,412. La conversión es aproximada: las normas europea y estadounidense miden con perfiles de temperatura distintos.
Viene en la etiqueta energética, junto al SEER. Un equipo actual de gama media ronda 4 o 4,6; uno anterior a 2013 puede quedarse en 3. Si no lo sabes, deja el 4.
Una caldera de condensación pasa del 100% porque los rendimientos se miden sobre el poder calorífico inferior y ella además aprovecha el calor del vapor de agua. No es magia ni un error: es la referencia de medida.
| Sistema | €/kWh de calor | Al año | De más |
|---|
Lo que importa no es lo que cuesta la energía, sino lo que cuesta el calor que llega a tu salón. Entre una cosa y otra está el rendimiento del aparato.
Si tu equipo tiene modo calor, sí, y es probable que sea el sistema más barato que tienes en casa. Un split en modo calefacción es una bomba de calor: no fabrica calor quemando nada, lo toma del aire de la calle y lo mete dentro. Por eso entrega tres, cuatro o cinco kilovatios hora de calor por cada uno de electricidad que consume, mientras que un radiador eléctrico entrega exactamente uno. Ese multiplicador es el SCOP y viene en la etiqueta energética del aparato. Funciona incluso con frío en la calle: los equipos actuales mantienen buen rendimiento hasta bien por debajo de cero, aunque el SCOP baja cuanto más frío hace.
Con los precios habituales en España, sí, y por un margen amplio. Pero no siempre: depende de la relación entre el precio del kilovatio hora eléctrico y el del gas, y del SCOP del equipo. Si la electricidad está cara y el aparato es antiguo o de gama baja, el gas puede ganar. Por eso esta calculadora no da una respuesta fija: metes los precios de tus dos facturas y te dice cuál gana en tu caso concreto. Ten en cuenta además que la comparación es de coste de la energía: no incluye la cuota fija del contrato de gas, ni el mantenimiento de la caldera, ni lo que cueste instalar un sistema nuevo.
Precisamente porque solo son eficientes al cien por cien. Convierten en calor toda la electricidad que consumen, ni más ni menos: un kilovatio hora de luz, un kilovatio hora de calor. El problema es que la electricidad es la energía más cara por kilovatio hora, así que ese uno a uno sale carísimo. Una bomba de calor rompe esa barrera porque no convierte energía en calor, la transporta, y por eso puede dar cuatro por uno. Los emisores térmicos, los de aceite, los de bajo consumo y los convectores son todos exactamente iguales en esto: el que diga que su radiador eléctrico consume menos que otro a la misma potencia, miente.
Es el rendimiento estacional en calefacción: cuántos kilovatios hora de calor entrega el equipo por cada uno de electricidad que consume, medido a lo largo de toda una temporada y no en el mejor momento. Viene en la etiqueta energética que acompaña al aparato y en su ficha técnica, junto al SEER, que es lo mismo pero para el frío. La escala del Reglamento europeo 626/2011 para zona templada considera A+++ a partir de 5,1; A++ desde 4,6; y A+ desde 4,0. Un equipo actual de gama media suele moverse entre 4 y 4,6.
Depende tanto del aislamiento, la zona climática, la orientación y las costumbres de cada casa que cualquier cifra general es poco fiable. La forma exacta de saberlo es mirar tu consumo del invierno pasado: si calientas con gas, la factura ya viene en kilovatios hora y basta restar lo que gastas en verano, que es agua caliente y cocina. Si calientas con gasóleo, multiplica los litros que repostaste por 9,98. Con pellets, los kilos por 5,23. La cifra que trae la calculadora por defecto es solo un punto de partida para que veas cómo funciona: cámbiala por la tuya.
Esta herramienta te dice cuánto ahorrarías al año en energía, que es la mitad de la respuesta. La otra mitad es lo que cuesta el cambio, y ahí hay mucha diferencia: pasar a usar el aire acondicionado que ya tienes instalado cuesta cero euros y el ahorro es inmediato. Instalar una aerotermia completa con radiadores nuevos es una obra de varios miles de euros que puede tardar años en pagarse. Divide el coste de la instalación entre el ahorro anual que te salga aquí y tendrás los años de amortización, sin contar subvenciones.